CRÍTICA: «Las cosas por limpiar» (Miniserie, 2021)

Título original: Maid
Creadora: Molly Smith Metzler
Cast: Margaret Qualley, Nick Robinson, Andie MacDowell, Anika Noni Rose, Billy Burke, Tracy Vilar
País: Estados Unidos
Año: 2021
Duración: 1 Temporada, 10 episodios

Un poco de humanidad y resiliencia

Una joven se despierta agitada en medio de la noche y se sube a una camioneta junto a su beba de dos años para dejar detrás la casa rodante donde vive, junto a un novio abusivo y controlador. Así comienza Maid (Las cosas por limpiar, en Hispanoamérica), una miniserie de 10 capítulos que narra la epopeya de Alex Russell, en un entorno marcado por la violencia de género y, no menos importante, la burocrática.

En los tiempos que corren, donde la corrección política para encorsetar fuertemente ciertos productos audiovisuales abunda, esta producción va más allá del melodrama adiestrador que sólo busca bajar línea. Maid tiene a lo largo de sus episodios un desarrollo de personajes que permite que empaticemos con algunos, entendamos a otros y hasta consigamos sentir lástima. No todo es blanco y negro en la vida y tampoco lo es en Maid.

Alex, nuestra madre coraje protagonista, está interpretada por una Margaret Qualley en estado de gracia (ya la hemos visto en Once Upon a Time en Hollywood y Fosse/Verdon). Algunos de los mejores momentos surgen de la interacción con su madre, Paula Langly, gran actuación de Andie MacDowell que en la vida real es la madre de Qualley. Una artista nómada con problemas psicológicos cuya ayuda en ciertos momentos puede causar más problemas que soluciones. En la otro vereda tenemos a su padre (Billy Burke), ausente y con quien mantiene una relación distante.

Por esta razón, la joven -que ya había dejado atrás su sueño de ir a la universidad pero no su pasión por la escritura- tendrá que empezar de cero:  vivirá en un refugio para víctimas de violencia doméstica y trabajará como empleada de limpieza en casas particulares mientras sortea una montaña de complicaciones (y personajes complicados). Todo esto sin descuidar a su pequeña «Maddy» y mientras su ex pareja, SeanNick Robinson, un bartender que tiene problemas con la bebida- le da batalla legalmente.

Pero esta miniserie, basada en el libro de memorias de Stephanie Land titulado Mucama: Trabajo duro, poca paga, y la voluntad de una madre por sobrevivir, ofrece otros ángulos pocos explorados en este tipo de proyectos. Las trabas del sistema, el papeleo, los vaivenes burocráticos y judiciales influyen en la revictimización. Incluso las diferencias económicas son claves y la serie lo remarca, cuando vemos constantemente los números de «ingresos» y «gastos» de dinero que Alex tiene, viviendo con la «plata al día».

Además, Sean no es un «golpeador». Tiene «arranques» violentos e intimidatorios, pero su manera de someter a Alex es la violencia psicológico, simbólica y la privación de una independencia económica -lo que no se ve del iceberg-.

Desde lo técnico, Las cosas por limpiar tiene una puesta en escena muy limpia y realista, con cámara en mano y planos cortos, acompañada por un montaje muy consciente que se alterna con escenas más surreales, en pos de representar la psique de Alex en determinados momentos. En lo narrativo, cae en ciertos lugares comunes y clichés -como público muchas veces necesitamos lo «conocido»- pero son pocas las situaciones y no se comparan con el material fresco que trae esta historia de angustia y tristeza, pero fundamentalmente de resiliencia y empoderamiento genuino.

Puntaje: 8/10

Por Federico Perez Vecchio

Trailer

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